Cómo Recibir a Expositores Invitados

On 2007/08/29, in Uncategorized, by mocomunidad

por Donald Carter @ 2007-08-29 ¿Cuántas veces has recibido a alguien en tu Iglesia para predicar, dar un taller u otra forma de comunicar la palabra del Señor? ¿Cuántas veces has sido invitado tú a predicar, dar un taller…etc. a otra Iglesia? Permíteme ir un poquito más allá… ¿Cuándo fue la última vez que tú [...]

por Donald Carter @ 2007-08-29

¿Cuántas veces has recibido a alguien en tu Iglesia para predicar, dar un taller u otra forma de comunicar la palabra del Señor? ¿Cuántas veces has sido invitado tú a predicar, dar un taller…etc. a otra Iglesia? Permíteme ir un poquito más allá… ¿Cuándo fue la última vez que tú compraste el pasaje de tu expositor invitado? O ¿Que te compraron a ti tu pasaje?

Este fin de semana pasado fui a la ciudad de Concepción de Chile a hablar en un retiro planificado por Jorge Betancur (Miembro de www.Mentoriaonlinecomunidad.com ) Fui recibido de una forma tan buena que me motivó a escribir este mail que creo es muy importante.

Primero que todo quiero aclarar que no siempre he cumplido lo que estoy diciendo, pero lo escribo porque veo la gran necesidad de recibir invitados de forma buena, por haber recibido expositores invitados a mis eventos y también por haber sido un expositor invitado.

Antes de que llegue tu Expositor Invitado

1. Invítale
Siempre es muy bueno recibir una invitación para hablar como visita. Lo más importante es INVITAR formalmente. Se puede hacer a través de un email o un llamado telefónico. En la invitación es importante decirle al invitado todos los detalles de su visita. Uno debe invitar con mucha anticipación para que el expositor tenga tiempo de agendar su visita y también prepararse bien.

2. Dile precisamente lo que quieres que comparta
He perdido la cuenta de la cantidad de veces en que me han pedido que vaya a compartir una palabra a un grupo de personas que no conozco y cuando pregunto, “¿Qué te gustaría que compartiera?” La mayoría del tiempo me dicen lo que quieras compartir. En mi caso, y creo que en el caso de los demás también, si me invitan a compartir un mensaje me gusta que me den una dirección que tomar. Si me dicen “lo que sea” eso me hace pensar que sólo estoy llenando un espacio o un tiempo para ellos nada más, que quieren que yo esté ahí porque ellos no quieren estar.

Si realmente no tienes ninguna idea de lo que quieres que alguien comparta, es muy bueno preguntarle: ¿Cómo te ha inspirado el Señor últimamente? ¿Qué te ha mostrado el Señor últimamente? Muchas veces lo que el Señor está compartiendo con el invitado es una palabra muy importante para tu grupo o iglesia. Además va a ser algo que tu invitado va a querer compartir y el mensaje sin duda será algo muy inspirado.

3. La condiciones de llegar
Es muy importante explicar a tu expositor invitado a qué llegará. ¿A quien estará hablando? ¿Cuántas personas? ¿Cuánto tiempo tendrá para desarrollar su tema? ¿Habrá un proyector (data show) que puede ocupar? ¿Tiene que traer un saco de dormir, almohada? ¿Toalla del baño?

También es importante que tu invitado sepa si estarás pagando por su viaje (pasajes… etc.)

4. Pregúntale qué necesitará para dar su tema
A veces si alguien viene de lejos por razones de espacio es imposible que traiga todo lo que necesita para compartir el mensaje. Tal vez tu invitado necesitará cosas para hacer dinámicas que no puede traer en un bus. Si puedes ayudar a tu invitado en cualquier forma con un proyector (data show), computador, cosas para sus dinámicas u otra necesidad estarás dando una mano a tu invitado y él ¡estará muy agradecido!

La llegada de tu Expositor Invitado

1. Ir a buscarlo
Lo más probable es que tu expositor al llegar a tu ciudad no tenga ninguna idea de cómo ubicarte a ti y a tu grupo. ¿Puedes darle instrucciones de cómo llegar? Por supuesto que si, pero ¿cuán buena es tu capacidad de dar indicaciones de cómo llegar a un lugar desconocido por tu invitado? Es probable que pueda llegar sin problemas, pero es un gesto de mucha bondad buscar a tu invitado para que no se pierda y también para demostrarle que es importante.

2. Pagar su viaje de forma inmediata
Admito que en el pasado no fui muy bueno para hacer esto, ¡pero ahora lo hago siempre! Cuando quieras que alguien prepare un mensaje y que viaje de lejos de su familia para poder ayudarte a ti y a tu ministerio lo menos que puedes hacer es pagar por su viaje. Es tiempo que las Iglesias y los grupos de jóvenes dejen de esperar que, “El Señor te pague”. ¿Por qué no empezamos a ser “El Señor” las iglesias y los grupos de jóvenes? ¿Acaso no somos el cuerpo de Cristo? Si es así entonces es nuestra responsabilidad pagar el viaje de un expositor invitado y dejar que otra persona que no tiene nada que ver sea el cuerpo de Cristo.

3. Preséntale a todos y a todo
En cuanto llegue tu visita es importante que él conozca a la gente y el lugar. Al conocer a la gente él puede saber a quién está hablando y hacer el mensaje más adecuado. También debes mostrarle su pieza y ambientarlo al lugar para que se sienta cómodo con todo.

4. Darle tiempo para descansar
Seguramente que estarás muy emocionado por tener a tu expositor invitado y querrás compartir con él, pero después de que él conozca a la gente y de que tú le muestres todo el lugar es importante que le des tiempo para descansar. Si tu invitado viene de muy lejos tal vez querrás dejarle ducharse, comer algo, y quizás tomar una siesta si es necesario. Si está descansado va a sentirse mucho más cómodo y listo para compartir la palabra.

5. Trátale con mucho respeto
Siempre es bueno hacer más de la cuenta para que tu invitado se sienta muy querido. Este fin de semana pasado dejaron chocolates en mi cama y versículos de aliento. Eso fue muy especial para mí y siempre lo recordaré.

También cuando tengas un expositor invitado es importante que tus jóvenes sepan eso y que estén preparados para recibirlo. No quieres que tus jóvenes te dejen avergonzado por su comportamiento u otra cosa.

Y Después De…

1. Dale un regalo
Esto es algo que para tu expositor no es muy importante, pero para ti si debería serlo. Tu expositor invitado no viene para que le pagues o le des un regalo, él viene para compartir la palabra de Dios, pero a la vez hay que tomar en cuenta lo que ha dejado atrás para poder estar contigo y tus jóvenes. Pensando en esto…muchas veces para mostrar agradecimiento a tu invitado puedes hacer una ofrenda de amor o comprarle un regalo para mostrarle cuán importante ha sido para ti y tu grupo.

2. Devuélvelo a su hogar
Es igual de importante dejar a tu visita en el terminal y pagar su viaje de vuelta.

Espero que estas sugerencias te hayan ayudado. Te aseguro que si las sigues no sólo tu expositor invitado será una bendición para ti, sino que también tú serás una bendición para él.

 

Una Historia de Perseverancia en el Ministerio Juvenil

On 2007/08/23, in Uncategorized, by mocomunidad

por Elías Chávez @ 2007-08-23 Me llamo Elías Chávez, tengo 25 años de edad (el 18 de septiembre cumplo 26) y acabo de casarme en marzo con una bellísima mujer. Soy de PERÚ, pero estoy trabajando aquí en el caribe, República Dominicana. Llevo cuatro años viviendo en este país y he aprendido más profundamente todo [...]

por Elías Chávez @ 2007-08-23

Me llamo Elías Chávez, tengo 25 años de edad (el 18 de septiembre cumplo 26) y acabo de casarme en marzo con una bellísima mujer. Soy de PERÚ, pero estoy trabajando aquí en el caribe, República Dominicana. Llevo cuatro años viviendo en este país y he aprendido más profundamente todo lo que concierne al ministerio.

Provengo de una familia muy humilde, nací en una iglesia donde no tenía futuro y además me dejé llevar por los “placeres” del mundo. Me salí de la iglesia y no le encontraba sentido a mi vida que era un desastre en todos los sentidos. Cuando tenía veintiún años ya no sabía qué hacer y me ofrecieron ir a República Dominicana, yo no sabía nada de este país, tenía mucho miedo de dejar todo atrás mi familia, mis estudios y mi trabajo e irme a otro lugar y a otra cultura. Aún recuerdo ese día cuando oré a Dios y le dije: Si Tú quieres que me vaya haz que mis papeles salgan rápido. Me levanté temprano al otro día, llegué a las 8 de la mañana a migración. Y todavía el reloj no marcaba las 12 del medio día cuando tenía todos los papeles listos en mis manos (Gloria a Dios) y sólo me quedaba decir “TÚ QUIERES QUE ME VAYA”. Pisé suelo Dominicano un diecisiete de Julio del dos mil tres a las dos treinta y siete sin conocer a nadie. Me pusé a orar y dije: “República Dominicana prepárate porque llegó ELÍAS CHAVEZ”. Me metí con Dios en un mil por ciento. No tenía nada, sólo vine con veinte dólares, conseguí un trabajo sencillo que me ayudaba con los pasajes y la comida. Me congregué en una iglesia en la que sólo era un miembro más; me pusé a estudiar teología (ya había estudiado un poco en Perú) leí muchos libros y empecé a escribir muchas prédicas, pero no tenía la ocasión de predicarlas. En la iglesia que asistía sólo estaba “calentando” una silla. Le preguntaba y reclamaba mucho a Dios ¿qué quieres de mí? ¿Para qué me trajiste aquí? Si no haces algo conmigo me regreso a mi país. Seguí así días, semanas, meses. Me decía a mi mismo: “Tengo más de 100 prédicas y no he predicado ninguna, mejor las voy a quemar todas”. En muchas ocasiones no tenía ni siquiera para comer. Poseía una computadora y trabajando en ella sacaba algo de dinero para poder seguir adelante. Un día me invitaron a predicar a una iglesia de provincia y pensé: “Llegó mi oportunidad”. Prediqué con mucho nerviosismo (excusas que pone el Cristiano cuando Dios lo llama) y aún me acuerdo de lo que dije. Cometí muchos errores (casi 20 errores teológicos, homiléticos y hermenéuticos) Sin embargo, Dios me usó apesar de mi mismo. Cuando llegué a mi casa encontré en mi cama una nota con todos los más de 20 errores que había cometido y me desanimé y pensé: “Yo no sirvo para predicar”, pero a las dos semanas me invitaron a predicar otra vez. En esa oportunidad cometí sólo trece errores, por lo tanto estaba mejorando. Salí de esa iglesia y me congregué en otra. De la primera Iglesia que fuí miembro Dios me dijo que había participado allí para aprender sobre la cultura Dominicana y le pregunté qué iba a aprender en esta nueva iglesia. Él me respondió: “El costo del ministerio”. Llegué ahí con muchas expectativas, pero los líderes de jóvenes tuvieron celos y no querían que yo estuviera en ese lugar. Un día uno de ellos dijo: “Si Elías quiere ser líder aquí, primero tiene que limpiar los baños y los inodoros”. Yo oraba: “Señor ayúdame ¿qué me quieres enseñar? Salí de esa iglesia porque no quería ser motivo de división y me congregué en una iglesia en la que ya había predicado. De una cosa sí ya estaba seguro en esa etapa y era que Dios me había llamado al ministerio y ya tenía el de evangelista. En esa iglesia (mi iglesia actual) Dios me dijo que había llegado la hora de estar en el liderazgo, pero yo no sabía cómo iba a ocurrir aquello. Un día un muchacho se convirtió en la iglesia y le pregunté si quería que lo discipulara y él me dijo que sí. Entonces un día lunes me visitó y lo discipulé. Al lunes siguiente se había corrido la voz de que yo estaba discipulando y aparecieron 30 jóvenes para ser discipulados. Me quedé sorprendido y empecé con ellos, se encariñaron conmigo y querían que fuera su líder, yo les decía: “Sólo Dios sabe”. Cuando llegué a esta iglesia habían cuarenta jóvenes apróximadamente. En marzo de este año me eligieron como pastor de jóvenes, me alegré mucho y realicé muchos proyectos y actualmente ya somos un grupo de 137 jóvenes en esta iglesia (gloria a Dios).

Yo vivo en este País por FE. No recibo dinero por el ministerio. Muchas veces tengo que hacer varias cosas para mantener a mi familia de República Doninicana y a mi familia de Perú, es difícil si, pero Dios me ha dado las fuerzas para, a pesar de las dificultades, poder salir adelante.

Espero que no te hayas aburrido, pero esta historia es de la vida real. Quisiera que siempre ores por los líderes de jóvenes en Latino América para que más jóvenes se entreguen a los pies de JESÚS… Este trabajo no es fácil pero juntos podemos ganar a los jóvenes para Cristo.

Dios te bendiga mucho.

DIOS HACE COSAS MARAVILLOSAS, CRÉELE

 

Pasión: El Ánimo de Dios Para el Líder

On 2007/07/17, in Uncategorized, by mocomunidad

por Aarón Arnold @ 2007-07-17 Creo que pasión es uno de los conceptos más malentendido dentro del mundo cristiano. En general, es algo que nos asusta y, muchas veces cómo líderes, desanimamos a la gente para que la tenga. Sin embargo, sabemos que sin pasión es difícil enamorarte de una causa o involucrarte al máximo [...]

por Aarón Arnold @ 2007-07-17

Creo que pasión es uno de los conceptos más malentendido dentro del mundo cristiano. En general, es algo que nos asusta y, muchas veces cómo líderes, desanimamos a la gente para que la tenga. Sin embargo, sabemos que sin pasión es difícil enamorarte de una causa o involucrarte al máximo en algo. Imagina ir a ver un partido de futbol sin pasión o estar pololeando donde no hay pasión. Uno, sería terrible fome y segundo, no duraría nada porque no lo aguantaríamos. Es algo esencial para la vida de un cristiano, y especialmente de un líder, pero para poder aprovechar el potencial que tiene, es necesario entenderla mejor. Quiero explorar este concepto de pasión en los siguientes párrafos de este artículo y a través de definiciones y historias bíblicas poder aplicarlo a nuestra vidas y ministerios.

Lo que NO es la pasión…

A veces es más fácil definir algo a través de ver lo que no es. Sugiero tres diferentes ideas de lo que la pasión no es.

-Sólo una emoción – Muchas veces cuando pensamos en la pasión creemos que es como un emoción que nos viene de repente y que no podemos controlar. Eso se refleja mucho en una relación amorosa. Muchas veces los pololeos (noviazgos) y los matrimonios terminan porque uno dice “Ya no me siento enamorado” o “No siento la pasión que antes teníamos” . No hay compromiso, sólo emoción.

-Sólo un don que algunos tienen – Esta es la famosa excusa evangélica para todo: “No es mi don.” Es cierto que todos expresan la pasión que tienen de diferentes formas. Sin embargo, no podemos decir que la pasión es exclusiva para algunos. Si creemos en lo que Dios ha hecho para nosotros a través de Su Hijo Jesucristo, entonces la pasión debe fluir como la sangre en nuestra venas. Es una reacción natural que todos debemos tener al experimentar la gracia y el amor de Dios. Es algo que contagiamos de Dios.

-Sólo algo positivo – Hay que tener mucho cuidado con la pasión. Ya comenté acerca del potencial que tiene la pasión. Me refería al potencial positivo, pero igual hay un lado negativo. Si tomamos como ejemplo el fuego, que obviamente tiene un potencial y uso extremamente positivo. Nos da calor en tiempos de frio, no cuece la comida, etc. Pero a la vez de ser muy útil, el fuego es algo muy peligroso. El fuego puede destruir y matar. Así es la pasión, también. Tenemos que controlar o por lo menos canalizar bien la pasión que tenemos.

La Pasión es Más Como…

Otra manera que podemos usar para entender un poco mejor lo que es la pasión es a través de comparación. Aquí quiero ofrecer tres diferentes comparaciones de cómo es la pasión.

-Más como una decisión que un sentimiento – Ya dijimos que la pasión es más que sólo una emoción. Creo que lo más complementario a esto es que la pasión es también y a veces más una decisión. Jesús nos dice en Juan 14:23, “El que me ama, obedecerá mi palabra.” Obedecer es una decisión lógica. La mayoría de las veces no obedecemos por sentimiento porque de verdad no queremos hacerlo, sin embargo, tenemos que elegir ese camino porque sabemos que es lo correcto a hacer. Eso incluye la pasión. Cada día tenemos que decidir ser apasionados de la voluntad de Dios a pesar de no siempre sentirlo.

-Más como un sacrificio que un placer – Cuando hablamos de la pasión en relación con la vida de Jesús, vemos algo que contradice un poco el estereotipo que tenemos de la pasión. De nuevo me refiero a la pasión y la relación amorosa. Nos influye tanto ese concepto romántico de la pasión y sólo vemos en nuestras mentes flores y besos, sin embargo, la pasión de Cristo lo llevó a sufrimiento y sangre. De hecho, la frase “La Pasión de Cristo” (igual que la película) se refiere históricamente al sufrimiento de Jesús. Si queremos tener pasión en nuestras vidas, tenemos que darnos cuenta del hecho que nos va a exigir sacrificio. Cuando nos apasionan las mismas cosas que le apasionan a Dios, vamos a tener que tomar decisiones de sacrificarnos para que los demás puedan recibir.

-Más como un medio que un fin – La pasión siempre debería tener como consecuencia la acción. La pasión nos lleva a buscar más de Dios. La pasión nos motiva a sacrificarnos por los demás. La pasión no es el fin. De hecho, yo diría que hay muchos que dicen tener pasión, pero es de fantasía. Ellos hablan de esa pasión que Dios ha puesto en su corazón y de los planes y sueños que tienen, sin embargo, no hacen nada. Eso me dice que lo que tienen es emoción, no pasión. La pasión obliga a actuar. Podemos ver los últimos momentos de Jesús en el jardín de Getsemaní cuando oraba y rogó a Dios de quitarle la responsabilidad de ir a la cruz. Su emoción le gritaba “¡NO!” pero su pasión le llevó a una decisión y una acción de sacrificio. El fin de la pasión siempre es amor, es cumplir lo que dijo Jesús que era el resumen de toda la ley y los profetas, “Amar a Dios y amar a las personas.”

Tres Verdades Acerca de la Pasión

Para concluir quisiera compartir algunas historias de la Biblia de personajes que son bien conocidos por la pasión y de ellas rescatar algunas lecciones o verdades que podemos aprender.

-El éxito no mantiene la pasión (Elías) – Si quieres leer toda la historia de Elías, y lo recomiendo, la puedes encontrar en 1 Reyes 17-22 y 2 Reyes 1-2. Pero quiero sólo enfocarme en una parte de su vida y ministerio. Es bien conocida esta historia y a lo mejor la has escuchado muchas veces. Pasa después de que Elías tiene la gran victoria contra los profetas paganos de Jezabel. Elías se arranca para que no lo maten y huye a Horeb. Dios provee para él milagrosamente como lo había varias veces. Lo interesante acá es lo que dice Elías a Dios en 1 Reyes 19:10, “¡Me consume mi amor por ti, Señor Dios Todopoderoso!” Elías está diciendo, “Tengo tanta pasión por ti Dios. He hecho todo lo que me pediste.” Unos versículos antes, Elías dice a Dios que quiere morir, que no aguanta más. Ahora, me pregunto, “¿Cómo puede estar desanimado Elias después de haber experimentado el poder de Dios a través de tanto milagros?” o “¿Por qué le falta ahora la pasión para seguir?” En los siguiente versículos encontramos la respuesta. Dios le dice a Elías que salga a esperar y que Él va a pasar a verlo. Elías sale y es testigo de un viento violento, un terremoto y un fuego, pero Dios no estaba en esas muestras de poder natural. Después sopla una briza suavecita (otras traducciones dicen “un silbo apacible y delicado” o “un suave murmullo”) y ahí apareció Dios y le habló a Elías. Lo que aprendo de esta historia es que el éxito en el ministerio y aún ser testigo del poder de Dios no nos restaura o mantiene la pasión. Son los momentos de intimidad con Dios donde nos habla y nos llena de nuevo con su amor. Esos son los momentos que nos renuevan la pasión y nos motivan a la acción.

-La pasión generalmente causa conflicto (Caleb) – Caleb era un personaje del antiguo testamento que siempre he admirado. Él fue uno de los espías que Moisés mandó a explorar la tierra prometida que Dios les iba a dar a los Israelitas Y fue uno de los dos que llegó con ánimo para tomarla. Es conocida esta historia también por los otros 10 espías que no querían conquistar Canaán y que el pueblo de Israel los escuchaba más a ellos que a Caleb y Josué. En Números 14 encontramos a los dos junto con Moisés hablando frente la nación de Israel y repitiendo lo mismo que Caleb había dicho antes. Dicen que están seguros que Dios le dará la victoria. Están apasionados y quieren llevar a la gente a la acción, sin embargo, la realidad era que la gente no estaba en la misma postura, ellos tenían miedo y les faltaba la pasión por Dios. De hecho, la repuesta de la gente a los tres era que querían apedrearlos y volver a Egipto. Tengo que admitir que he vivido este escenario muchas veces en mi vida. He estado con la pasión por el cielo y, cuando la comuniqué con la gente o con mis líderes, no compartían mi pasión y no querían hacer nada más que mantener lo mismo de siempre. La pasión es algo que muchas veces causa conflicto y tenemos que aceptar esa realidad. Eso no significa que no debemos comunicar nuestra pasión o que no debemos actuar de acuerdo a la pasión que Dios ha puesto en nuestro corazón. Sólo hay que reconocer que no siempre va a ser fácil.

-Hay una gran diferencia entre la pasión y el orgullo (Sansón) – Podríamos estudiar la vida corta de Sansón para aprender mucho de liderazgo, pero quiero recatar sólo una parte con respecto a la pasión. Ya hablamos de la importancia de controlar o canalizar la pasión, también hablamos del potencial que la pasión tiene para ser negativa igual que positiva. Aquí, en la historia de Sansón, encontramos una confusión entre lo que es ser apasionado y ser orgulloso. Tengo que admitir que entiendo eso muy bien. Durante la mayoría de mi vida, mucha gente me acusado de ser arrogante o orgulloso cuando yo me veo más como una persona apasionada. Creo que hay unas lecciones claves que podemos aprender de Sansón para poder controlar mejor nuestra pasión y no dejar que llegue a ser arrogancia o orgullo. Su historia se encuentra en el libro de Jueces, capítulos 13-16. No tenemos el espacio para contar toda la historia de Sansón (sugiero que la leas porque vale la pena revisitarla y observarla con otra mirada), pero hay unas características en su vida que llaman la atención. En varias ocasiones Sansón no escucha a sus padres y termina casándose con una mujer que no era Israelita. Una persona orgullosa no escucha al consejo de otros, sin embargo, una persona apasionada no pierde la sabiduría de otros para que le ayude en cumplir la misión de Dios. Otra cosa que quiero destacar es que Sansón muchas veces tomaba sus decisiones con su propia voluntad en mente. Varias veces se enojó y mató a gente, no por justicia, sino por vergüenza propia o por venganza. Una persona llena de la pasión de Dios tiene a los demás en primer lugar y no deja lugar para que el orgullo motive sus decisiones. No digo que es fácil hacer, pero es esencial si vamos a ser personas apasionadas y dentro de la voluntad de Dios.

Espero que mis pensamientos y sugerencias sean una ayuda para que puedas entender un poco más lo que es la pasión, pero que no se quede ahí. Lo más importante es que vivamos una vida llena de pasión y que esa pasión nos lleve a la acción. Mi oración por mi vida y por la tuya es que seamos revolucionarios radicales y apasionados por cumplir la misión de Dios. La misión de la salvación del mundo debe arder dentro de nuestro corazón y ser lo que motiva y anima nuestras vidas. Que Dios nos ayude en esta aventura.

 

Principios Para Iniciar tu Día

On 2007/06/27, in Uncategorized, by mocomunidad

por Donald Carter @ 2007-06-27 Como el tema de este mes (Junio de 2007) es “Principios” quiero compartir contigo algunos, algo así como secretos que tengo para iniciar el día y que me han ayudado a vivir mejor mi vida. Algunas personas nos dicen (a mi esposa y a mí) que por tener estos principios [...]

por Donald Carter @ 2007-06-27

Como el tema de este mes (Junio de 2007) es “Principios” quiero compartir contigo algunos, algo así como secretos que tengo para iniciar el día y que me han ayudado a vivir mejor mi vida. Algunas personas nos dicen (a mi esposa y a mí) que por tener estos principios soy un loco, pero me siento demasiado bendecido por poder hacerlo.

Primero quiero dar una advertencia: seguir lo que esta escrito acá no es para todos. Si tú no aceptas el desafío de hacerlo no significa que no serás exitoso ni que perderás tu salvación. Entiendo que Dios creó a todos los seres humanos distintos y que cada uno puede tener una forma distinta de funcionar y acelerar en la vida, pero, si tú eres una persona desorganizada, alguien que siempre quiere poder hacer más en el día de lo que el tiempo te permite o si deseas tratar algo nuevo para ver si te funciona mejor de lo que estas haciendo ahora, no tienes nada que perder siguiendo mis principios y, como miembro de MOC, estoy dispuesto a ayudarte a implementarlos en tu vida.

Mi principio número uno es levantarme temprano cada día. Normalmente me levanto cada día entre las 5:30am y las 6:00am. Te puedo escuchar ahora: “aquí termino de leer porque es imposible para mí levantarme temprano” (si tú eres uno de estos, sigue leyendo, más adelante te daré la respuesta de cómo hacerlo). Creo que en muchas ocasiones esto es también un principio bíblico, de hecho, podemos ver ejemplos de personas como David (Salmo 63:1) y mucho otros.

Pero, aparte de que sea algo bíblico, he encontrado que ¡me encanta levantarme temprano! Después de la dificultad, justo de después de despertarme y salir de la cama, es una maravilla estar despierto cuando ni siquiera hay un sonido de un auto en la calle. Saber que todos están dormidos y que sólo eres tú y Dios, es un sentimiento único.

La primera cosa que me gusta hacer al levantarme (después de algo que es obvio que hago porque cada uno tiene que hacerlo) es tomar agua. Primero tomo el agua normal (dos vasos al seco porque me ayuda bastante a despertarme) y después tomo de la fuente espiritual. Como dije antes, es especial saber que eres tú, la oscuridad y Dios. He tenido algunos de mis mejores experiencias con Dios en las mañanas allí, a solas con Él. Si quieres aprender más de estar a solas con Dios deberías leer el artículo de Darío Iturra de este mes y también escuchar a la entrevista que hicimos con él.

Después de renovar mi alma en mi tiempo a solas con Dios a las 6:30am renuevo también mi cuerpo con media hora de ejercicios. Normalmente es un tiempo de hacer ejercicios al estilo militar, algo que puedo hacer en mi propia casa o a veces es salir a correr (tal vez en el futuro escribiré un articulo acerca de cómo empezar un programa de ejercicios). Los ejercicios me despiertan aun más para que mi mente este lista al 100% en mi próxima actividad.

A las 7:00am paso una hora escribiendo para www.Mentoriaonlinecomunidad.com. A veces estoy escribiendo un artículo, uno de los e-mails que mando o uno de los libros que ofrecemos. Es algo que me apasiona hacer. Saber que lo que estoy escribiendo va a ayudar a otros en su vida y en su ministerio me agrada mucho. Sugiero que cada uno pase, por lo menos, una hora al día, cada día, en algo que le agrade hacer y que sea muy productivo.

A las 8:00am, después de haber estado despierto ya por dos horas y media, creo haber hecho más de lo que muchas personas hacen en todo el día. Pero a esa hora todavía me quedan 6 a 7 horas más de tiempo planificado para trabajar y terminar mis ocupaciones, normalmente, a las 14 horas. A esa hora también mi hijo y esposa por fin se están despertando, comparto alrededor de media hora con ellos y, mientras mi hijo de un año está tomando su leche, también dedicamos tiempo para jugar con él. En esa media hora tomamos tiempo para orar juntos como familia y entregamos el día al Señor.

A las 8:30am es tiempo para tomar desayuno (normalmente un shake de proteína y una fruta) y después de ducharme a las 9:00am estoy listo para pasar por lo menos una hora viendo y respondiendo e-mails del día anterior.

Entre las 10:00am y las 14:00 es tiempo de hacer otras cosas que o tienen que ver con el sitio web o planificar actividades con los jóvenes de la iglesia para el fin de semana.

También hago tiempo entre las 10:00 y 14:00 horas de juntarme con los jóvenes que mentoreo y, de vez en cuando, tengo reuniones en la tarde con actividades de la iglesia.

A las 14 horas almuerzo con mi esposa e hijo y casi siempre tengo todo el resto del día libre para ir al parque con mi esposa e hijo, leer un libro u otra actividad. A veces hasta tomo una siesta de veinte minutos para renovar mis energías.

Los fines de semanas siempre me levanto un poquito más tarde, pero nunca tanto, porque si me levanto a las 10:00 el sábado y domingo nunca me voy a levantar a las 5:30 el día lunes. La mayoría de los días de fin de semana contesto e-mails y hago actividades en la Iglesia, pero cada semana siempre tomo un día libre para poder descansar y estar con mi familia.

Quizás al leer te digas que no puedes hacer esto porque tu trabajo no te permite tener un horario flexible así. Si ese es tu caso, te entiendo, pero es mi oración que puedas tomar algo de esto para que puedas mejorar tu vida y ministerio.

La verdad es que no trabajo las mismas horas que los demás porque no tengo que hacerlo. Yo puedo hacer el mismo trabajo en 6 horas que muchas personas hacen en 9 o más. No es porque yo soy súper trabajador sino es porque me encanta lo que hago y cuando trabajo me enfoco bien para cumplir lo que tengo que hacer. Yo creo y vivo que una hora de la mañana vale dos de la tarde.

A veces me preguntan cómo puedo hacer todo en tan poco tiempo, para mí el secreto es la intensidad. Yo trato de quitar todas las distracciones posibles cuando es tiempo de trabajar y así hacer un trabajo más eficaz y terminar más temprano. Mi esposa después de 4 años de matrimonio ya sabe que es mejor no distraerme cuando estoy trabajando porque, por una distracción de dos minutos, tal vez tenga que pasar media hora para reenfocarme en la tarea.

Aparte de la intensidad mi segundo principio de iniciar bien el día es clave.

Mi principio número dos es hacer una lista de cosas que tengo que hacer en el día siguiente. Cada noche antes de acostarme hago una lista, no es una lista como la lista que tú haces cuando tienes que ir al supermercado o una lista de cosas que quieres para la navidad sino que es un lista de oro que me prepara para tener éxito en el día siguiente. Yo gasto nada más que cinco minutos en hacer esta lista, pero estoy convencido de que me ahorra por lo menos tres horas diarias. Para muchos hacer una lista como la que te voy a mostrar hacer es ser muy cuadrado y poco flexible. Para mí es una práctica que me ha llevado a tener más flexibilidad, libertad y paz en mi vida.

Lo que yo hago es esto: en una hoja pongo todas las actividades que quiero cumplir en el próximo día y al lado pongo la cantidad de tiempo que yo creo que voy a necesitar para hacer cada actividad. Cuando tengo todo listo lleno mi agenda para el próximo día con las actividades. Así, el día antes, yo sé exactamente lo que voy a estar haciendo en cada momento del otro día.

Además de ayudarme a estar organizado, me da un buen sentido de cumplimiento cada vez que puede cruzar con una línea una actividad que acabo de terminar de mi lista. Me motiva a seguir trabajando y a cumplir la tarea porque sé que, si no lo cumplo a tiempo, viene otra y voy a atrasarme en cumplir esa también.

Si yo no hago esto cada noche sé que al próximo día estaré más desorganizado y perdido que nunca y que no cumpliré bien las actividades que debería cumplir cada día. Sobre todo, si hago mi lista y no pongo a las 5:30 ´levantarme’ es poco probable que lo haga.

Hablando una última vez de levantarte temprano. Si tú te dices que te gustaría hacerlo, pero es imposible para ti hacerlo…te diría que estoy de acuerdo ¡nunca vas a poder levantarte temprano si sigues acostándote a las 23:00, a las 24:00 o a la una de la mañana!

Mi principio número tres es acostarme temprano. Si quiero levantarme a las 5:30 de la mañana tengo que acostarme a las 22 horas sino mi cuerpo no dará más. Si tú quieres levantarte temprano vas a tener que hacer lo mismo.

Yo sé que la cultura latina no es dada a acostarte temprano. Los programas buenos de la televisión no salen en la tele normalmente hasta las 19 horas. Cuando alguien te invita a cenar en su casa es esperando que te quedes hasta tarde. Donde vivo el teléfono empieza a sonar normalmente a las 22 horas porque sale más barato llamar a esa hora. Todo está diseñado para acostarte tarde, pero para mí, si quiero tener éxito en todo lo que yo hago, es mejor que me acueste temprano. He tenido que decirle a la gente que no me llamen a casa después de las 10:00pm. Mi esposa y yo hemos tenido que sacar la televisión de nuestra pieza porque es una tentación verla en vez de dormir, además, esperamos hasta el fin de semana para invitar a gente a cenar y también para aceptar invitaciones de otros.

Yo no espero que todos me sigan en estos tres principios, pero yo puedo decir que mi vida y ministerio han mejorado un 100% desde que los implementé. Ahora la decisión es tuya ¿Quieres seguir en lo mismo o quieres un cambio? Si quieres un cambio y quieres probar algo que ha funcionado en mi vida te invito a hacerlo, más todavía, te desafío a hacerlo. Si quieres aceptar a mi desafío mándame un e-mail a donald@mentoriaonlinecomunidad.com déjamelo saber y te ayudaré a implementar un plan para tu vida especialmente diseñada para ti. Ahora ¿que quieres hacer?

 

La Transformación de Principios de Liderazgo para la Generación de Hoy

On 2007/06/26, in Uncategorized, by mocomunidad

por Aarón Arnold @ 2007-06-26 Tengo que decir que cuando escuché la palabra “principio” como el tema de este mes, me produjo un poco de rechazo. Me parece que cada vez que intentamos hablar de “principios” caemos en la trampa de encajar nuestras ideas y hacerlas absolutas. Entonces, lo que pretendo hacer, es comentar acerca [...]

por Aarón Arnold @ 2007-06-26

Tengo que decir que cuando escuché la palabra “principio” como el tema de este mes, me produjo un poco de rechazo. Me parece que cada vez que intentamos hablar de “principios” caemos en la trampa de encajar nuestras ideas y hacerlas absolutas. Entonces, lo que pretendo hacer, es comentar acerca de algunos principios que prevalecen en la iglesia hoy y de cómo debe haber una transformación de ese principio para acomodarse a la generación actual. Sé que ya he ofendido o causado un poco de preocupación a algunos que están leyendo y es cierto que puede ser que unos pocos me van a tildar de hereje antes de que termine el artículo. A lo mejor están pensando (o gritando en voz alta), “Los principios nunca cambian” o “La verdad no se acomoda a nadie, ellos se acomodan a la verdad”. Bueno, yo quiero desafiarlos a que piensen conmigo. Vamos a hacer una comparación y a contrastar lo tradicional con lo que creo que necesita esta generación para poder entender el mensaje de amor de Jesús y vivir la vida que Dios quiere para ellos.

Relación versus Información

En primer lugar tenemos que migrar desde un evangelio de información a uno de relación. Hemos llegado a ser cristianos que creen más en la información que en la importancia de una relación, hemos hecho culto a un libro, la Biblia, más que culto a Dios. No quiero decir que no aprecio y valoro el regalo de Dios para nosotros, pero ese libro no ES Dios. La llamamos “La Palabra de Dios” cuando fue Jesús que dijo, “Yo soy La Palabra”. Yo creo en la persona de Jesús, mi fe se basa en la persona de Cristo y lo que Él hizo. Eso es relación. Hemos llegado al punto de creer que verdad es nada más que “la información correcta”. Peleamos tanto sobre lo que la verdad absoluta es cuando Jesús lo dijo, “Yo soy la Verdad”. A lo mejor estás pensando: “Aaron, acabas de citar la Biblia varias veces justo después de decir que no es importante”, no es cierto que piense que no es importante. Lo que creo es que no es el fin, es el medio para llegar al fin y el fin, o sea la meta, es llegar a Dios. ¡¡RELACIÓN!! Una de las consecuencias más graves de tener más enfoque en la información que en la relación es que crea barreras entre nosotros y los demás, empezamos a pensar “Ellos no creen igual que nosotros” y empezamos a juzgar la gente basado en la información en que creen. Juzgándolos, los rechazamos como gentiles o paganos. Este culto a la información nos perjudica en las relaciones que tenemos que la gente (el prójimo). Termino recordando cómo Jesús resumió la ley y los profetas. “Amar a Dios con todo y a la gente igual que a uno mismo” ¡¡RELACIÓN!!

Misterio versus Claridad (Verdad)

A lo mejor va a parecer un poco similar a la anterior la siguiente transformación que voy a proponer. Es cierto que viene de la misma raíz de nuestro culto a la información pero hay algo diferente que quiero destacar. Cuando siempre nos enfocamos en la información (hoy día hay una carrera universitaria que se llama ciencia informática) llegamos a obsesionarnos con tener la respuesta correcta o exacta. Buscamos la claridad en todo. A lo mejor esta postura está bien cuando hablamos de matemática o física, pero no creo que lo podamos aplicar a nuestra relación con Dios o nuestra salvación. Hay mucha gente que han tratado de hacerlo. Tenemos “Las cuatros leyes espirituales”, “Los cinco pasos de la salvación” (también conocido como el ejercicio de 5 dedos) y “La Iglesia con Propósito”. No estoy diciendo que no podemos buscar una fórmula para ayudarnos entender o recordar, pero no pueden llegar a ser un código legal religioso. Lo que encontramos en lo que escribió Pablo es que muchas veces en sus cartas describe la relación que Dios ha tenido con nosotros como “misterio”. Este palabra en griego, musterion, significa “cosa escondida o secreta”. Sin embargo, insistimos en creer que podemos definir todo y categorizar todo en una teología sistemática. Tenemos miedo de lo que no entendemos. Ahí creo que es donde entra la importancia de fe. Nota por favor, la fe no tiene base sólo en la información sino en la falta de ella. “La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve”. Tenemos que admitir que hay MUCHO de la vida cristiana que no se puede explicar con fórmulas y se requiere fe. De verdad, creo que hemos perdido algo de nuestra fe por la necesidad de explicar todo. Hemos perdido el misterio que es seguir a Dios. Decimos cosas a los jóvenes como: “La Biblia tiene las respuestas a todas tus preguntas”. Creo que eso es una exageración. La repuesta de muchas preguntas no es información sino la necesidad de tener más fe, sin embargo, como líderes, sentimos la urgencia de siempre tener una respuesta para todo y nunca decir “No sé”.

Transparencia versus Máscara

Esa actitud de falta de humildad y honestidad me lleva a la última transformación que debe realizarse. Por esa obsesión de tener la razón como líderes no hemos podido evitar caer en la trampa de usar máscaras. Buscamos poder en el uso de títulos como pastor, obispo, apóstol y hasta he escuchado de uno que se auto nombró como patriarca. ¡Qué ridículo! Necesitamos sacar las corbatas, las túnicas clericales y los títulos teológicos. Esta generación de jóvenes desea realidad y transparencia. Ya durante muchos años han visto a líderes que sean políticos o religiosos que han presentado una imagen de primera pero cuando la realidad salió a luz, era fea. La máscara era lindísima, pero era igual de lo que Jesús dijo a los fariseos: “Aparentan ser gente buena y honrada, pero en realidad son hipócritas y malvados. Son como una tumba pintada de blanco, que por fuera se ve limpia, pero por dentro está llena de huesos y suciedad.” Mateo 23:27. Los jóvenes son los primero en sentir cuando se es falso. A veces los cuestionamos cuando ponen a gente de la farándula como ídolos sabiendo lo malo que son. La verdad es que para ellos es más importante ser transparente que ser bueno. Como cristianos sabemos que sólo Dios es bueno, entonces no debería haber ningún problema en admitirlo. Si queremos que lo jóvenes nos crean, no hay otra opción.

¿Qué hacemos con esto?

Siempre dicen que hay que escribir una conclusión, entonces, por eso lo estoy haciendo. Sin embargo, para terminar, creo que es importante que nos hagamos la siguiente pregunta: “¿Qué hacemos con esto?” A lo mejor no te va a gustar mi respuesta inicial, pero creo que la mejor respuesta es que sigamos pensando y dialogando sobre el tema. Creo que es importante no tener UNA respuesta, lo mejor es que cada uno esté buscando y orando para que Dios le muestre lo que necesita para creer, amar y bendecir a los demás. Esta es mi esperanza y oración.

 

Mi ministerio: Desde mi Vida

On 2007/06/25, in Uncategorized, by mocomunidad

por Darío Iturra @ 2007-06-25 Una de las cosas que comprendí cuando tenía veintitrés años es que la vida es muy corta y, por supuesto, esto es verdad. Mientras este gran descubrimiento personal llenaba por completo mis pensamientos, comprendí que Dios me estaba enviando un mensaje: “Darío, si la vida que te doy es tan [...]

por Darío Iturra @ 2007-06-25

Una de las cosas que comprendí cuando tenía veintitrés años es que la vida es muy corta y, por supuesto, esto es verdad. Mientras este gran descubrimiento personal llenaba por completo mis pensamientos, comprendí que Dios me estaba enviando un mensaje: “Darío, si la vida que te doy es tan corta ¿Cómo quieres vivirla?” Esto último fue más aterrador que mi primer descubrimiento ¿por qué? Porque en verdad yo no quería que mi vida en la tierra pasara desapercibida. Desde adolescente oraba al Señor y le pedía con todo mi corazón que no me permitiera ser del montón, no quería vivir y ya, necesitaba que mi vida tuviera verdadero significado, que fuera una contribución: no quería ser un número más en las estadísticas, quería una oportunidad.

Mis amigos en ese tiempo me catalogaban como un chico “serio” porque no estaba pensando en novias y fiestas sino en mi legado en la tierra. Mi caminar con el Señor ha sido una verdadera aventura, un Maestro y yo tratando de aprender al máximo. Cuando leía en su Palabra que Él me hizo luz y sal en este mundo, comprendí mi responsabilidad como discípulo de Jesús, esta responsabilidad me examinó mostrándome que no estaba haciendo las cosas muy bien, por lo cual, tenía un pequeño problema aquí…”no estaba haciendo las cosas bien y la vida era muy corta” por lo que el Señor me hizo comprender que debía reaccionar y dar una vuelta al timón.

Nuestra contribución al mundo como hijos de Dios se denomina “Ministerio”, bueno, esta es la palabra espiritual que le damos, pero en esencia es “Servicio” ¿Cómo podía hacer que mi servicio al Señor y al mundo fuera realmente significativo? ¿Cómo podía impactar otras vidas positivamente? Estas fueron mis preguntas al Señor y Él, como siempre, no tardo en responder.

Él me declaro el secreto para impactar las vidas de los demás y es uno de los más preciados tesoros que guardo en el cofre de mi corazón:

“Y hablaba el Señor con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo.”

Éxodo 33.11

El verdadero principio que capacita la vida de un discípulo de Jesús a vivir según el Señor lo ha estipulado es este: ESTAR A SOLAS CON EL SEÑOR.

Hay historias en la Biblia que me encantan y me llenan de inspiración para todo lo que realizo en mi diario vivir, creo que una de las más geniales es la historia de Moisés. Tú puedes ver una familia destruida, riquezas, sueños rotos, pecado, soledad, milagros, etc. No por nada la vida de Moisés se ha llevado al cine creando películas para niños y grandes, pero, de seguro lo más maravilloso de la vida de Moisés era la intimidad que éste tenía con Dios, solos los dos y nada más.

Moisés llego a conocer tanto a Dios que tenía una libertad sin igual en su trato, podía reclamarle, podía aconsejarle, podía pedir cualquier cosas porque Moisés consideraba a Dios su mejor amigo y el Señor respondió con una confianza aún mayor. El Señor no hablaba con nadie más que con Moisés, le contaba sus secretos, sus anhelos y sus planes, Moisés comprendía al Señor y lo adoraba como Dios. —¿Quién soy yo, para entregar algo bueno a este mundo?— Esto era lo que decía y pensaba Moisés. Claro, Dios había tenido misericordia incluso con un asesinato en su cuenta y teniendo muchas debilidades en su vida

Moisés impactó a toda una nación y nada menos que al gran Imperio Egipcio ¿cómo pudo hacerlo si era tan débil y falto de aptitudes? Pues Dios lo hizo por medio de Él, Moisés tan solo reconoció que Dios es Dios y que Él todo lo puede. Y pensar que todo comenzó de su primer encuentro en la zarza. La revelación de Dios puede transformar cualquier corazón y, el de Moisés, claro que fue transformado y conquistado. Desde ese primer encuentro Moisés no pudo hacer nada si su Amigo no le ayudaba.

Cuando nuestro corazón es sincero con Dios es imposible que no queramos estar con Él. Como el venado brama por las aguas estando sediento, Moisés clamaba de sed por el Señor. Imposible era que de tanto contacto con Dios algo no se transfiriera. ¿Recuerdas cuando Moisés subió al monte para recibir las tablas de la Ley? La Biblia dice que cuando descendió su rostro resplandecía por haber estado tanto tiempo con el Señor, tan cerca de su gloria.

Este resplandor en Moisés es una imagen de Cristo en nosotros hoy. Mientras más nos relacionamos con nuestro Señor más resplandecerá en nuestras vidas. Cuando mi relación con el Señor deriva en una amistad, Él comenzará a impactar el mundo a través de mí. El Señor dijo: Juan 14:12 “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.” La oración es mi Gólgota, el lugar donde yo soy crucificado para que el Señor viva en mí. El “secreto”, el desierto, la soledad, en la oscuridad, en mi pieza, el lugar donde nadie más está sino Jesús, una cita divina. Cuando estoy solo con Él puedo hablar con confianza, contarle de mis temores y fracasos, de mis sueños y anhelos, el lugar donde comenzamos a dejar de ser siervos para comenzar a ser amigos Juan 15:15 “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.”

Fue entonces que aprendí que para hacer de mi vida una verdadera ofrenda al Señor debía conversar más con Él, pasar más tiempo con Él, dejarle que ablandara mi corazón, que lo transformara, que lo llenara de sus intereses y Palabra. Debía escucharle hablar, recibir sus directrices, sus planes, sus instrucciones y mensajes para el mundo y para su pueblo. Recuerdo con emoción cuando entraba al cuartito de mi casa para orar, llevaba mi manta, cerraba la puerta, abría la ventana y, viendo las estrellas comenzábamos a hablar. Ese tiempo hizo de mi vida –-y la hace hoy— una vida llena de significado. Poder ser amigo de Dios es el mayor privilegio para una persona. Decidí que esa iba a ser mi contribución al mundo: ayudar a otros a ser amigos de Dios por medio de Jesús, su Hijo.

Hoy lo más importante no es lo que hacemos sino lo que somos para el Señor, porque lo que somos determina lo hacemos y haremos.

Debemos estar quietos y conocer a Dios, saber sus intereses, sus planes, conocer su corazón; sólo así sabremos como llegar a Él. Moisés supo como llegar al corazón del Señor porque pasó tiempo conociéndolo.

Hoy, como hijos de Dios, no podemos rendirnos al ritmo acelerado de nuestras actividades y descuidar lo más importante: la comunión con el Señor, esto es lo primordial si hemos de entregar nuestra vida al mundo, si hemos de entregar algo bueno y significativo.

Como Abraham nosotros hemos sido escogidos para ser bendecidos y para ser de bendición a otros, mis preguntas son ¿Eres una bendición para tu familia, vecindario o país? ¿Es tu corta vida significativa hoy?

 

Me Cargan los Domingos

On 2007/06/24, in Uncategorized, by mocomunidad

por Donald Carter @ 2007-06-24 Me cargan los días Domingos. Sí, me escuchaste bien ¿Te sorprende? Tal vez sí, tal vez no. Muchas veces no me gusta ir a la Iglesia los días domingos por que siento que no recibo mucho. Sí, lo sé…es porque los días domingos yo no doy nada. Tienes razón, con [...]

por Donald Carter @ 2007-06-24

Me cargan los días Domingos. Sí, me escuchaste bien ¿Te sorprende? Tal vez sí, tal vez no. Muchas veces no me gusta ir a la Iglesia los días domingos por que siento que no recibo mucho. Sí, lo sé…es porque los días domingos yo no doy nada. Tienes razón, con los ministerios en que yo trabajo en la semana estoy muy ocupado y los domingos no tengo más responsabilidad que, simplemente, estar.

Cuando era pastor de jóvenes en la iglesia siempre tenía un trabajo los días domingos, pero ahora no. Voy a la Iglesia, o mejor dicho, al culto (porque sabemos que la iglesia es la gente), pero ahora tengo otras responsabilidades. No hay escuela dominical y, en una congregación a la que pertenecen casi quinientas personas, rara vez me piden hacer algo.

Muchas veces me encuentro pidiéndole a mi esposa algo que nunca le pido hacer para tener una excusa y salir del culto. Le ruego que me deje darle la comida a mi hijo de 8 meses cuando le toca al mediodía (el culto empieza a las 11:30 y, si lo hago muy bien ¡no tengo que estar durante la predica!), otras veces me dan ataques de guata. Una vez inventé en mi mente que estaba saliendo olor a caca del pañal de mi hijo y que lo tenía que mudar.

¿Por qué? te estarás preguntando ¿por qué a él no gusta la Iglesia? Es porque no tengo una conexión con ella. He escuchado todos los sermones miles de veces y, de hecho, los he predicado o enseñado miles de veces también. Me aburro de siempre escuchar los mismo.

Esto pensaba hasta hace poco, pero mi di cuenta que no era la Iglesia el problema, sino que era yo. Quizás tienes el mismo problema, pero no con los días domingo, porque tu haces mucho como ministerio y servicio en esos días…talvez tu problema está en los otros días en la semana, cuando participas en actividades de la Iglesia en las que no estás a cargo y eres sólo un participante, puede ser que en esto radique tu mayor dificultad.

En el siguiente espacio quiero dedicarme a explicar algunas de las razones por las que creo que a los líderes juveniles no les gusta la iglesia. Pon atención porque tal vez te identificas con una de ellas.

a. Te crees demasiado espiritual

Seguramente estás pensando que este no es tu problema, pero ¿sabes? muchas veces sí lo es. Creo que para mi ha sido un problema. En muchas oportunidades he pensado que mi iglesia es demasiado light, o que no saco nada de los sermones. Incluso a veces me pregunto si el pastor realmente tiene una relación con el Señor ¿Has escuchado eso antes? O peor, ¿Has dicho uno de estas frases? Estos tipos de comentarios vienen de alguien que se cree muy espiritual. Estas personas son las quieren que siempre haya algo “más” de Dios, pero, si les preguntas qué es lo que quieren ver, o no tienen ninguna idea o son demasiado fantasiosos con la espiritualidad que les gustaría encontrar en la iglesia.

b. Confundes tu relación con Dios con tu servicio a Dios

Me imagino que esto nunca te ha pasado a ti como líder juvenil, ¡Ja, ja! sería una mentira decir que no. Uno de los ataques más grandes que Satanás usa en contra de los líderes es hacerles creer que no pueden ser simples participantes de la iglesia sino que deben ser los “líderes”, es decir, las personas que guían todo. Cuando eso pasa, llegas a un estado de confusión entre tu relación con el Señor y tu servicio a Él. Si no estás a cargo de algo en tu iglesia o involucrado en la planificación no significa que eres un pecador.

c. No eres maduro

Esto tiene mucho que ver con el punto “a” (De arriba). Muchas veces la realidad es que no nos gusta ir a la iglesia porque no somos maduros. Nos creemos demasiado espirituales y sabios. Pero la verdad es que no somos lo suficientemente maduros para ser capaces de estar en un culto, una prédica, o una lección dada por otra persona sin salir de la reunión. Nos aburrimos y creemos que tenemos todas las respuestas de cómo deben en realidad ser las cosas. La verdad es que si fuéramos maduros sabríamos que no tenemos todas las respuestas y que no siempre tenemos la razón en todo.

d. Te gusta demasiado quejarte

No me digas que a veces no te da gusto quejarte del servicio de los demás en la iglesia y de como afecta a tu “experiencia” con Dios. Era mi hobby, y todavía podría serlo si no lo detengo y dejo de quejarme del pastor y de sus sermones y de cómo no me gustan ni me sirven. ¡Que horrible fueron las alabanzas hoy! Creo que hay algo dentro de todos nosotros que nos hace criticar todo. Si no podemos encontrar algo malo igual inventamos algo. Quejarse es placentero, no sé el por qué, pero sé que para muchas personas lo es.

Bueno, ahora que te tengo furioso…sería un buen momento de meditar en el Señor y ver si tienes alguno de estos problemas. Lo más probable es que si estás molesto y eres honesto, te darás cuenta que eres culpable de uno o más.

Resultados eventuales de “Odiar los días Domingos”

En la parte anterior mencioné alguna de las razones por las cuales no nos gustan los domingos, ahora te diré cuales creo que son los resultados de seguir con esta mentalidad:

Aislamiento es el resultado seguro de alguien que se cree demasiado espiritual. A nadie le gusta estar con una persona que habla como si fuera Pablo, diciendo que todos deben imitarlo a él como él imita a Cristo. A nadie le gusta estar con una persona que cree que tiene las respuesta de todo. A nadie le gusta estar con alguien que dice que lee su Biblia una hora al día, que ora dos horas al día, y que da alimento a los pobres todos los fines de semana, y que como si esto fuera poco cada domingo cuenta una “visión” que el Señor le ha dado en la semana o una palabra para la iglesia. Si tú eres así, debes saber que las personas a tu alrededor muchas veces se sienten miserables, pero, lo más triste es que eventualmente terminarás solo porque nadie te soportará.

Desgaste es el resultado de confundir tu relación con el Señor con tu servicio al Él. Ocurre cuando no tenemos una relación íntima con el Señor por estar todo el tiempo en la iglesia (si uno es líder no debe ser la iglesia el lugar donde uno recibe la mayoría de su enseñanza, sino que debe venir directamente del Señor) y por lo mismo terminamos muy cansados. No sé de ti, pero cuando estoy cansado me molesto fácilmente con la persona o situación que me hizo terminar así. Además no quiero volver a involucrarme con esa persona o situación. Si vuelvo a estar en contacto con aquello que me ha causado cansancio, sin haber descansado antes, termino eventualmente detestando todo sin querer saber de eso ni involucrarme de nuevo. ¿Sabes? Nadie tiene una mejor relación con el Señor por servirle más y pasar más tiempo en la iglesia. Tu servicio es más bien un biproducto de tu relación con Él. Si no tienes una relación íntima afuera de la iglesia con el Señor terminarás destruyendo tu servicio a Él y tal vez tu grupo de jóvenes.

Dejas de aprender cuando no eres suficientemente maduro para escuchar de la enseñanza de otros. Este punto me cuesta a mí personalmente. (Debes leer el artículo de ayer para entenderlo). Cuando no puedes estar en una predica, un grupo chico u otra actividad que no estás guiando, dejas de aprender de otros y, si además confundes tu relación con el Señor con tu servicio a Él, estás mal por todos lados. Sin darme cuenta he aprendido cosas demasiado grandes de personas que a primera vista no parecían tener nada que enseñarme del Señor, más encima, aprendo casi siempre más de esas personas que de los “expertos” con sus títulos. Si te crees demasiado “maduro” para estar durante la enseñaza de uno de los “no tan maduros” te falta mucho por aprender.

Divisiones y pleitos es el resultado de las quejas de aquellos que les gusta criticar su iglesia. Cuando te quejas de otra persona, de la iglesia o de lo que sea, lo que haces sin darte cuenta es obligar a la otra persona a tomar una decisión ¿Cuál es esta decisión? Es estar de acuerdo contigo o estar en contra de tu queja y, para muchas personas débiles (no maduras), esta decisión significa estar en contra de ti como persona o estar de acuerdo contigo como persona.

Posibles soluciones para no odiar los domingos

Antes de comenzar a entregar lo que creo son las soluciones a esta problemática y a todas sus secuelas quiero dejarles a todos muy en claro que no estoy en contra de las manifestaciones del Espíritu en las iglesias, pero sí estoy en contra del abuso, el sobre uso y la manipulación a través de tener una “palabra del Señor” para que las cosas se hagan de la manera en que la persona que recibió esa “palabra” dice.

Como ya he dicho antes, es muy fácil quejarse de la iglesia sin dar soluciones. Para mí es cómodo quejarme de este fenómeno en la iglesia, pero lo más complicado es tratar de buscar soluciones para remediar todo, eso es lo que quiero hacer ahora

Posible solución al problema del aislamiento de alguien que se cree demasiado espiritual

Si tienes este problema creo que la mejor solución es, primeramente, darte cuenta del hecho que no eres la única persona que tiene una relación con el Señor, también otros oran y escuchan la voz del Dios.
Segundo, debes estar seguro que si recibes una palabra del Señor para su pueblo, es exactamente eso lo que recibes y no estás utilizando un supuesto don para que se realicen las cosas a tu manera (Por ejemplo: “El Señor me dijo que tú y yo tenemos que ser novios”).
Tercero, y último, debes darte cuenta que una vida realmente espiritual atrae a las personas a ti. Debes cambiar el tipo de vida “sobre-espiritual” que las aleja. Solamente el Espíritu te puede guiar a hacer eso.

Posible solución al problema de estar desgastado por confundir tu relación con el Señor con tu servicio al Él

Según lo que yo he visto, este problema se constituye casi siempre por la falta de dos hábitos:

1. Falta de tiempo personal con el Señor. No quiero decirte cómo debes administrar y tener este tiempo personal con Dios, a lo que me refiero es que, si realmente tuvieras un tiempo íntimo con el Señor como parte de tu vida, probablemente no estarías confundiendo tu servicio en la congregación con tu relación personal con Él. La formación de este hábito te ayudará a saber cuándo y cómo utilizar el punto dos.
2. Falta del hábito de decir “No”. Este es un hábito que he tenido que formar en mí porque antes me resultaba muy difícil decir no, pero aprendí que estar trabajando para la iglesia no siempre es estar trabajando para el Señor.

Posible solución al problema de cuando el aprendizaje se detiene y no eres lo suficientemente maduro para escuchar la enseñanza de otros

La primera solución a este problema, si lo tienes, es darte cuenta que no eres un sabelotodo y que tienes mucho por aprender. Cuando te das cuenta de esto, es bueno empezar a tomar apuntes en el sermón, lección, etc. Pues te ayudará a escuchar cuidadosamente y a aprender en vez de apagar la enseñanza inmediatamente por un prejuicio.
Otra cosa que me afecta personalmente (y tal vez a ti) también es llegar a la iglesia cansado. La solución a este problema es obvia. Acuéstate temprano el sábado para que estés listo para dar y recibir el día domingo.

Posible solución al problema de las divisiones y pleitos causados por las quejas de los que critican su iglesia.

Primero que nada, si tienes el problema de quejarte, deberías tomar la decisión de cortarlo ahora mismo. Si tienes el problema de escuchar las quejas de otros, decide pararlas antes de que empiecen. No sirve de nada quejarte de tu iglesia ni involucrarte en escuchar cuando otra persona se queja. Toma la decisión de hablar sólo de las cosas buenas de tu iglesia y de los pastores etc. Deja tus quejas para el Señor nada más.

Finalmente, si sigues estas posibles soluciones y no te resultan y todavía detestas los días domingo, busca otra solución y si esta solución tampoco te sirve ¡¡¡cámbiate de iglesia!!! ?

 

El Arte de Agradecer

On 2007/06/23, in Uncategorized, by mocomunidad

por Carolina Pérez @ 2007-06-23 Desde tiempos antiguos el ser humano ha estado en una búsqueda constante de la felicidad. Filósofos, científicos y hombres comunes han invertido tiempo y recursos para encontrarla, sin embargo, muy pocos la han alcanzado ¿Cuántas veces, tú mismo, te has preguntado qué debes hacer para ser feliz? ¿Cuántas veces te [...]

por Carolina Pérez @ 2007-06-23

Desde tiempos antiguos el ser humano ha estado en una búsqueda constante de la felicidad. Filósofos, científicos y hombres comunes han invertido tiempo y recursos para encontrarla, sin embargo, muy pocos la han alcanzado ¿Cuántas veces, tú mismo, te has preguntado qué debes hacer para ser feliz? ¿Cuántas veces te has sentido verdaderamente feliz? En este sencillo artículo, quiero invitarte a descubrir que ser feliz es más simple de lo que te imaginas, es una decisión personal que no se basa en situaciones externas, sino más bien en una actitud y disposición del corazón.

Cuando era más joven me gustaba quejarme acerca de todo lo que no tenía. Miraba a mis compañeros de escuela y pensaba que ellos eran muy afortunados en tener el dinero que tenían, la ropa de última moda, o sólo por ser quienes eran. Me comparaba con muchas niñas y siempre eran más bonitas que yo. Pensaba, si fuera más rubia (soy bien morena) si no fuera tan alta, si fuera más flaca, siempre había algo que me detenía de ser feliz y agradecida. En esa época, mi familia no tenía muchos recursos económicos, lo que significaba que mi hermana y yo compartíamos la misma ropa, y como yo era más alta me quedaban los pantalones cortos y los zapatos apretados. La verdad es que mi vida de adolescente no era nada feliz según yo. Pensaba muchas veces que Dios era injusto conmigo, que mi vida no era como yo quería que fuera, en fin, me quejaba constantemente con Dios y le exigía darme lo que yo quería para ser feliz. Sin embargo, me fui dando cuenta que aun cuando tenía lo que quería no era feliz ¿Cuáles son las cosas que crees que te harían feliz a ti? ¿Más dinero?

¿Un novio/a? ¿Un grupo de jóvenes más numeroso? ¿Ser reconocido en la iglesia? ¿Un auto?

La felicidad no es el resultado de una vida exitosa. El tener más recursos no garantiza tener más felicidad. Una vida sin problemas ni necesidades no es una vida sin infelicidad. O más simple aún, un novio/a no te dará felicidad. Tener un grupo de jóvenes grande y ser reconocido en la iglesia no hará un cambio en ti. Puedes comprobar esto fácilmente. Muchas personas que aparentemente poseían todo lo que cualquier mortal desearía han terminado quitándose la vida: cantantes, actores, políticos…la lista es interminable. Ni la fama, ni el dinero les dieron felicidad. Pero ¿Cómo se puede ser feliz? Aquí va la respuesta.

# 1 Tener un corazón agradecido.

“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Efesios 5:20 Lo primero que necesitas hacer para ser feliz es tener un corazón agradecido, esto es tener una actitud de agradecimiento en todo lo que vives y te ocurre a diario. Para lograr esta actitud debes cambiar algunos aspectos de tu vida que, probablemente, se han convertido ya en hábitos en ti. Me refiero, por ejemplo, a la queja y la comparación. Si hoy al almorzar tu mamá cocinó sopa y a ti no te gusta, en vez de quejarte y decir: “sopa ¡qué malo!” di: “gracias Señor por esta sopa”. Parece divertido, pero así es como funciona, en lo práctico, en lo cotidiano. O en tu grupo en casa, o célula, si llegan dos personas y esperabas a seis en lugar de quejarte por las cuatro que no están agradece por las dos que sí están. El quejarte sólo te hace más infeliz y desdichado, no te permite ver ni darte cuenta de todas las bendiciones que Dios te regala día a día. Muy por el contrario te hace creer que no tienes bendiciones y que nada bueno pasa en tu vida. “Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo” Proverbios 15:15. Este proverbio nos muestra claramente que no se trata de lo que pasa en el exterior (problemas, dinero, salud) sino de lo que ocurre en el interior, en el corazón. Si posees un corazón agradecido que no importando la situación agradece a Dios por todo, eres poseedor de un tesoro. La felicidad se encuentra en el corazón de quien es agradecido y puede disfrutar de lo más sencillo y cotidiano que le ocurre a todas las personas: la familia, el colegio, los amigos, la comida…etc. No es algo que algún día encontrarás si te pasa esto o aquello previamente.

Comienza hoy mismo a practicar el agradecimiento. Al empezar el día haz una oración sólo de agradecimiento al Señor, piensa en todas las cosas por las que podrías estar agradecido: tu vida, conocerle a Él, tu familia, tu salud, tus amigos…etc. Mientras vas a tu colegio o universidad agradece por poder estudiar, mientras caminas a tu sala agradece por tus piernas, cuando saludes a un amigo agradece su amistad, cuando escuches la clase agradece por tus oídos e inteligencia, cuando regreses a casa agradece por el término del día. cuando te acuestes tendrás muchas razones para darle gracias al Señor. Haz esto cada día y comenzarás a darte cuenta cuán feliz y afortunado eres, te darás cuenta lo maravilloso que es Dios al cuidarte y regalarte hermosas bendiciones en cada momento que vives. Aleja la queja y la comparación de tu vida, no te quejes por lo que no tienes sino que agradece lo que tienes; no te compares con otros ni compares lo que vives hoy con lo que vivías ayer. Nunca digas: “¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría”. Eclesiastés 7:10. Cuando quieras decir algo a Dios, di: “Gracias Señor, gracias por permitirme vivir pobreza, riqueza, amor, desilusión…etc, porque sé que tienes un propósito para mi vida”. Al dar gracias tu corazón y tu vida comenzarán a ser más felices, disfrutarás más de ella, tendrás más amigos (aunque no lo creas las personas positivas atraen a otros y las negativas los alejan), sonreirás más, serás más saludable…hasta la comida te resultará más sabrosa. El arte de agradecer es sumamente valioso y enriquecedor para quienes lo practican. Es muy importante además cuando eres líder, tus acciones son observadas por muchos, tu forma de ser sirve de guía y modelo para muchos jovencitos que quieren ser como tú. ¿Qué ejemplo les estás entregando a tus jóvenes? ¿Qué lección de vida has traspasado a ellos a través de tus acciones?

# 2 Confiar en Dios

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.”
Romanos 8:28.

Confiar en Dios es clave para ser feliz. Saber que todo lo que te pasa, lo bueno y lo malo, Él lo usa para tu bien, da tranquilidad a tu alma, sin embargo, no es nada de fácil. Muchas veces cuando pasamos por situaciones difíciles, lo que menos hacemos, es confiar en Él. Nos olvidamos de que nos ama y pensamos que está lejos de nosotros, que no nos escucha o que, simplemente, dejó de querernos. Esto produce angustia y tristeza en nosotros y, en vez de ser felices, estamos preocupados, tristes y sin esperanza, lo que finalmente nos aleja de Dios.
Hoy quiero animarte a vencer en tu vida la desconfianza en Dios. Quiero que sepas que puedes confiar en Él, que todo lo que vives tiene un plan perfecto si has entregado tu vida a Cristo, que tus sueños y anhelos de servirlo y agradarlo los ha puesto Él en tu corazón y Él se encargará de llevarlos a cabo. Quiero que sepas también que eso no significa que tu vida no tendrá problemas y que todo te saldrá bien sino que significa que tendrás a Jesús de tu lado cuando cosas difíciles vengan. Confiar en Dios es lo más maravilloso que el cristiano y líder puede experimentar. En medio de cualquier dificultad, de cualquier tormenta, puedes saber que Él está ahí, junto a ti, puedes verlo y sentirlo con tus ojos espirituales y saber que lleva tu barca a puerto seguro, aun en medio de las olas rugiendo a tu alrededor. Finalmente, puedes incluso ser feliz en la tormenta si sabes y aprendes a confiar en que Él te tiene y no te soltará. Todo depende de ti. Confiar en Dios es una decisión que sólo tú puedes tomar, nadie más. Empieza hoy mismo. Si estás viviendo alguna situación difícil, si no sabes qué pasará con algo en tu vida, si estás aproblemado, si no quieres ser más líder en tu iglesia, si has pensado abandonar a tus jóvenes, si piensas que Dios no responde a tus oraciones, si has querido dejar todas tus responsabilidades en el ministerio, haz una oración de confianza en Dios. No te guíes por emociones, no esperes sentir un toque mágico que solucionará tus problemas. Actúa en fe, decide confiar y declarar sobre lo que vives que tú confías en Dios y que, a pesar de lo que pasa, sabes que Él te ayudará y que seguirás en el ministerio y en tu servicio a Él pese a todo. Este paso de fe te llevará a donde Dios quiere que vayas. Confía en Él. Demuéstrale tu confianza con una sonrisa, con paz, con felicidad. Esta decisión traerá como consecuencia la respuesta de Dios en tu vida.

Como te habrás dado cuenta, ser feliz no está reservado para quienes tienen dinero, fama, vidas sin problemas o son muy exitosos en el ministerio. Muy por el contrario, está destinado para todos aquellos que comparten con Pablo un corazón sencillo y agradecido que confía en Dios y, por lo tanto, es feliz:

“He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo he sido enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”.
Filipenses 4:11-12.

 

Una mentira piadosa

On 2007/06/17, in Uncategorized, by mocomunidad

por Carolina Pérez @ 2007-07-17 ¿Alguna vez has pensado que no quieres ser líder? ¿Ha pasado por tu cabeza en algún momento la idea de dejar todo lo que haces en la iglesia? Debo confesarte que muchas veces he sentido el deseo de abandonar todo y de vivir una vida de comodidad y anonimato. He [...]

por Carolina Pérez @ 2007-07-17

¿Alguna vez has pensado que no quieres ser líder? ¿Ha pasado por tu cabeza en algún momento la idea de dejar todo lo que haces en la iglesia?

Debo confesarte que muchas veces he sentido el deseo de abandonar todo y de vivir una vida de comodidad y anonimato. He abrazado la idea de cambiarme de iglesia y de sólo asistir como un miembro más que calienta su silla cada domingo. He pensado mucho en no mentorear más a un par de personas y en sólo dedicarme a mi familia y a mi trabajo. Quizás tú también te has sentido así en algún momento de tu vida, posiblemente hoy mismo experimentas esto, o quizás no, tal vez hasta el momento todo va perfecto en ti y en tu ministerio. Déjame decirte de todos modos que tarde o temprano experimentarás lo que yo llamo “una mentira piadosa”. Esta mentira parece muy sensata al principio, cuando la escuchas por primera vez. Incluso, no cuestionarías por un minuto su autenticidad. La primera ves que yo la escuché, pensé que era totalmente verdadera y estuve atrapada en ella por un par de meses, hasta que por fin descubrí que se trataba de una mentira. A esta altura quizás te estarás preguntando a qué me refiero y cuál es la mentira piadosa de la cual estoy hablando. Antes de dar respuesta a tu inquietud, quiero hacerte algunas preguntas que te ayudaran a acercarte a lo que quiero contar: ¿Sientes a veces que pecas demasiado y que no deberías estar en una posición de liderazgo? ¿Piensas de vez en vez que no oras ni lees la Biblia lo suficiente para ser un líder? ¿Alguna vez has dado un consejo que tú no practicas? ¿Has querido dejar el liderazgo por hacer o sentir estas cosas? ¿Has dejado el ministerio por sentirte hipócrita delante de Dios y de la iglesia? Si respondiste que sí a al menos una de estas preguntas, entonces ya has experimentado en tu vida esta mentira piadosa. Una mentira piadosa es la culpa que experimentamos por nuestros pecados y que nos hacen querer dejar el liderazgo por no ser suficientemente buenos. Sentir culpa por los errores que día a día cometemos no es el problema, es más muchas veces esa culpa nos lleva al arrepentimiento y al cambio de actitud. Esa es una culpa fructífera. Sin embargo la culpa que no trae consigo un arrepentimiento y posterior cambio es una mentira piadosa. Te hace creer que eres demasiado pecador para guiar a otros, te muestra tus errores y fallas y te dice que no debes seguir, te sugiere día tras día que eres un mentiroso y que lo mejor que podrías hacer sería dejar todo liderazgo en la iglesia. Lo único que esta mentira produce como fruto en nuestras vidas es el alejamiento parcial y total del liderazgo, la iglesia y finalmente Dios. ¿Te das cuenta ahora de lo que estoy hablando? Esta mentira piadosa te convence de que es buena y verdadera y que lo más sensato es que la escuches y dejes todo lo que haces para Dios. Escucharla es un error de tamañas proporciones pues parece inofensiva pero es altamente destructiva. Antes de continuar, me gustaría detenerme un momento para dejar en claro que hay pecados que se cometen con intención y sin deseos de cambiar ni signos de arrepentimiento, quien los comete y no se aleja de ellos no debe estar en una posición de liderazgo. La Biblia dice que nuestro enemigo el diablo es el padre de la mentira, todo lo que dice y hace se basa en ellas, de hecho, tiene una gran variedad de mentiras a su haber, pequeñas, grandes, piadosas, ocultas, impensadas; las cuales usa constantemente para alejarnos de Dios y del plan que él tiene para nosotros. Sin duda que el plan de Dios no es que dejes tu liderazgo ni que te alejes de la iglesia y que finalmente te olvides de él, entonces ¿De quién es la idea de que dejes tu servicio a Dios?

Uno de los primeros síntomas que presenta una persona que ha escuchado estas mentiras y las ha creído es el aislamiento. La culpa maligna que los engaña les hace creer que su maldad es tan grande y única que nadie los entendería, que sería mejor que no lo contaran a nadie y que se alejaran por un tiempo de algunas actividades de liderazgo hasta que arreglen su situación espiritual. Como esta mentira ya ha hecho nido en sus mentes lo que ocurre es todo lo contrario, su situación no se arregla sino que empeora, hay más culpa, más carga, más deseos de dejarlo todo por ese peso de pecado que los atormenta. Este proceso sigue, las mentiras se hacen más grandes y ya parecen parte de la vida de quienes las escuchan y creen. La culpa por las mentiras termina su función cuando logran que la persona deje su liderazgo y posteriormente se alejen de Dios. Conozco el caso muy cercano de un amigo que era pastor de una iglesia, pertenecía a un grupo de cuatro pastores que juntos dirigían una iglesia de alrededor de quinientos miembros. Mi amigo comenzó una tarde cualquiera de un día cualquiera a escuchar estas mentiras, él no las contó a nadie pues creía que había un poco de razón en ellas debido a algunos pecados que había cometido. Su grupo de pastores no supieron de esto sino hasta el día en que él los reunió para hablarles acerca de una decisión muy importante que había tomado y que era definitiva. En esa reunión él les dijo que se encontraba cansado del ministerio, que sentía una carga muy grande en sus hombros y que ya no podía seguir, les informó que sólo dejaría el pastorado pero que seguiría asistiendo fielmente a la iglesia cada domingo con su familia. Supongo que ya sabes lo que ocurrió, a poco tiempo de tomar esa decisión su asistencia a la iglesia comenzó a disminuir, ya no iba cada domingo sino domingo por medio, su corazón se fue enfriando poco a poco hasta el día en que ya no fue más a la iglesia, y finalmente su relación con Dios terminó por completo. Conozco esta historia muy de cerca pues se trata de mi padre que pasó de ser pastor a no ir más a la iglesia. Gracias a Dios ha vuelto a él, pero ha sido un camino largo y doloroso. Quise contarte esta historia personal para que veas la gravedad de estas mentiras, y el único propósito que persiguen en tu vida.

La verdad es que todos pecamos todos los días, y no hay una persona justa que no peque nunca, la Biblia lo dice. Mi deseo para ti al leer este artículo, si estás pasando por esto, es mostrarte que tus pecados son la razón por la cual Cristo murió, y si aún pecas y cometes errores es porque eres humano imperfecto en camino de perfección hasta ser como Jesús. Tampoco te estoy diciendo que hagas lo que quieras cada día porque el Señor te perdona, pero si quiero que seas libre de esas mentiras piadosas que te quieren engañar sólo para alejarte de Dios. Lo único que debes hacer, y lo que estableció Jesús cuando hayas cometido un error, es arrepentirte y comenzar todo de nuevo, la misericordia de Dios es nueva cada mañana, su perdón está disponible para cuando lo necesites. Nunca ni siquiera pienses en dejar el liderazgo, el ministerio o lo que sea que haces para Dios, créeme, ese deseo no proviene de él. Analiza lo que haces, toma decisiones con sabiduría y con el apoyo de Dios, si estás en sobremanera ocupado organiza bien tus prioridades y deja algunas actividades en la iglesia, pero con la confianza de que lo haces por esa razón. Pero si quieres dejar tu liderazgo porque te sientes muy culpable, esa no es la mejor decisión, la mejor opción en ese caso es arrepentirte y cambiar de rumbo y luchar contra ese pecado hasta que lo venzas.

 

Pasión por Tus Jóvenes

On 2007/06/07, in Uncategorized, by mocomunidad

por Cecilia Montecinos @ 2007-07-24 Muchas veces describimos a nuestros adolescentes como personas que “no están ni ahí”, se encierran en su propio mundo haciendo lo que para muchos adultos es nada, suelen estar cansados, son desgarbados para caminar y cuando se sientan sus extremidades se esparcen en todas direcciones, cuesta moverles y que ayuden [...]

por Cecilia Montecinos @ 2007-07-24

Muchas veces describimos a nuestros adolescentes como personas que “no están ni ahí”, se encierran en su propio mundo haciendo lo que para muchos adultos es nada, suelen estar cansados, son desgarbados para caminar y cuando se sientan sus extremidades se esparcen en todas direcciones, cuesta moverles y que ayuden en casa es toda una hazaña. Si la adolescencia es una etapa de apatía, ¿Cómo explicamos que un joven haga fila por horas para conseguir una buena ubicación en el concierto de su grupo favorito o que se amanezca fuera de un estadio para comprar entradas y poder ver la final del campeonato nacional de fútbol donde su equipo favorito se juega el titulo en la cancha o que invierta una de sus 2 semanas de vacaciones para salir a las calles a entregar el mensaje de amor que Cristo nos entregó? Para mi eso es Pasión, es esa energía que pone en marcha al mundo, esa fuerza que nos hace perseguir aquello que nuestro corazón anhela y nos diferencia a otras especies, sólo los seres humanos podemos tener pasión que nos permite cambiar nuestro entorno. Alguien escribió que la pasión es como el viento necesario para dar movimiento a todo, aunque a menudo pueda causar huracanes. Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente, que espera una posibilidad, como el pedernal, el choque del hierro, para lanzar chispas de luz. La Pasión nos pone en movimiento

No puede existir pasión sin amor, si sentimos pasión por lo material es por que amamos las cosas, si nos apasiona el fútbol es por que amamos ese deporte. Entonces mientras más amor tengamos por algo más apasionados seremos por ello La pasión nos muestra cuanto amor tenemos, no puedo tener pasión por algo que no amo aunque si puedo amar algo si sentir pasión por ello pero si no tengo pasión por lo que amo no podré defenderlo ni mostrar lo amado a otros.

Debemos preguntarnos cuanto nos amó Cristo como para morir por en la cruz. La pasión de Cristo demostró el profundo y gran amor que tenia por cada uno de nosotros, un amor que le hizo marchar hacia el calvario en silencio, padecer humillaciones y morir como un delincuente sólo porque nos amó con un amor infinito con una Pasión que puso en marcha un nuevo estilo de vida, una nueva forma de ver las cosas, que nos hizo ir más allá de la Ley y que nos permitió acercarnos al padre. Cristo ha sido sin dudas el hombre más apasionado de la historia pues puso en movimiento un nuevo mundo, generando un cambio que aún perdura.

Muchas veces me pregunto cuanta pasión siento por lo que hago en el ministerio juvenil, pues si no tengo pasión no voy a generar una sinergia que haga moverse a mis jóvenes, no voy a cautivarlos para que busquen al Señor y lleguen a amarle tan profundamente como para tener una relación personal con Él y sientan tanta pasión por Cristo como por su equipo de fútbol favorito. Si yo no soy apasionada no podré contagiar a mis jóvenes y no lograré hacer que ellos se muevan y provoquen cambios en la Iglesia.

Cada vez que siento que mis jóvenes no hacen las cosas que deberían hacer, cuando ellos posponen a Dios o cuando sus prioridades no son las correctas lo primero que hago es mirarme y en muchas ocasiones descubro que mi pasión ha decaído, yo no estoy motivándoles, no estoy contagiándoles con mi energía con mi pasión por Cristo. Entonces si queremos lograr tener un grupo activo que se mueva y cambie el entorno donde vivimos debemos preocuparnos de nuestra vida espiritual, aumentar cada día más nuestro amor por Dios, para esto debemos preocuparnos de pasar tiempo con Él pues sólo podemos amarle si le conocemos y sólo podemos conocerle si pasamos tiempo en su presencia. Debemos procurar que nuestra pasión por Cristo permanezca alta ya que la única manera que tenemos de que nuestros chicos se muevan es contagiándoles con nuestra pasión. Tal vez deberíamos pasar menos tiempo organizando eventos para que nuestros jóvenes se motiven, para que mejoren su vida espiritual o crezcan y se comprometan con el Señor y deberíamos preocuparnos más de estar en condiciones de contagiarles con nuestra pasión y darnos el tiempo de compartir más con ellos, conversando jugando, etc. lo que sea necesario, de tal manera que puedan vernos apasionados por lo que creemos y por quien amamos. No me mal interpreten, los eventos no son malos pero si sólo los organizamos y no tenemos la pasión por Cristo serán una sumatoria de actividades que no generaran cambios permanente en nuestros jóvenes. Como líderes debemos primero estar apasionados por el Señor y luego planificar cosas para nuestros jóvenes. Te desafío y me desafió a buscar más al Señor para recuperar la pasión que nos movió a servir en este ministerio y así mantenernos constantemente en movimiento haciendo que nuestros chicos se muevan y cambien el curso de sus propias vidas.

 
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