Ezequiel 23:36 Luego me habló Jehová diciendo: “Oh hijo de hombre, ¿Juzgarás tú a Ohola y a Oholiba? Entonces declárales sus abominaciones. (RV 1989) Estos días he tenido conversación difíciles con dos amigos míos, un chico y una chica. Fueron de esas conversaciones que nunca te gustaría tener, de esas conversaciones que incomodan a todos, [...]

Ezequiel 23:36 Luego me habló Jehová diciendo: “Oh hijo de hombre, ¿Juzgarás tú a Ohola y a Oholiba? Entonces declárales sus abominaciones. (RV 1989)
Estos días he tenido conversación difíciles con dos amigos míos, un chico y una chica. Fueron de esas conversaciones que nunca te gustaría tener, de esas conversaciones que incomodan a todos, esas conversaciones que te hacen no disfrutar mucho el día. Me refiero a tener que enfrentar problemas por malas actitudes. Fueron conversaciones difíciles e incómodas para mí, no siempre son recibidas de una buena forma y no siempre se llega a una buena conclusión, pero son conversaciones necesarias.
¿Sabes? el trabajar con personas es algo maravilloso, tener la oportunidad de conocer tanta diversidad, nuevas vidas, hacer amigos y poder guiarlos a la fe en Jesucristo es lo máximo, pero también existe un lado “b” y hoy quiero justamente hablar del otro lado de la moneda, ese lado que no es muy agradable y del cual no se habla mucho a veces, la REPRENSIÓN.
La palabra reprender aparece muchas veces en la Biblia y ha llegado a ser hasta un mandato para quienes sirven al Señor “2Ti 4:1-2 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.” Pero lamentablemente no es algo que se practica adecuadamente y con sabiduría en la iglesia.
El diccionario de la Real Academia Española define la palabra REPRENDER como: “Corregir, amonestar a alguien vituperando o desaprobando lo que ha dicho o hecho.” La palabra Reprender está muy lejos del significado que muchos le dan asimilándola a CASTIGO. Reprender es declarar a otra persona de manera amorosa su forma de conducta errónea y dañina para que pueda modificar su accionar en el futuro.
Generalmente un líder tiene que enfrentar momentos difíciles cuando uno de sus jóvenes o amigos no está teniendo un buen comportamiento y eso provoca que la convivencia o confianza se vea dañada. Pero aún más allá, como Cristianos nos enfrentaremos con personas dentro o fuera de la iglesia que tienen algunas actitudes erróneas que deben ser corregidas ¿Cómo conversar esos temas con aquellas personas?
En primer lugar quiero dejar claro que no es algo malo tratar de corregir a una persona haciéndole ver lo malo de su conducta, generalmente queremos evitar esos momentos para esquivar una confrontación. Sin embargo, los profetas de antaño no vivían un ministerio romántico, lo que me llama mucho la atención es que muchas veces su misión implicaba declararle a otras personas su comportamiento errado para que se arrepintieran. Sé que esa responsabilidad puede ser una carga pesada para algunos y también sé que es algo que muchos han evitado, pero es necesario para mantener una buena convivencia y discipulado.
Segundo, debe haber mucha oración para buscar dirección del Señor antes de reprender a una persona, la Biblia dice “Gálatas 6:1 Hermanos, ustedes son guiados por el Espíritu de Dios. Por lo tanto, si descubren que alguien ha pecado, deben corregirlo con buenas palabras. Pero tengan cuidado de no ser tentados a hacer lo malo.”(BLS) La actitud que debemos tener siempre debe ser de paz y tranquilidad frente a una persona que debe ser reprendida. Debemos pensar muy bien con anticipación lo que debemos decir para no dejar que las cosas salgan de su curso y por lo tanto usar palabras que puedan dañarla.
Tercero, debemos ser lo más claros posible en cuanto al tema y lo que se debe conversar, nunca debemos suponer que todo es sabido por la persona que está siendo reprendida, ya que tal vez él o ella no se ha dado cuenta de sus errores o puede que trate de buscar excusas para no reconocer su falta, debemos procurar ser claros con mucho amor.
Cuarto, debe haber confidencialidad en todo lo que se ha conversado, no se debe comentar a nadie más que a las personas involucradas y si es necesario a consejeros-líderes que necesariamente deben estar al tanto de la reprensión.
Quinto, debe haber mucha oración posterior para que nadie salga dañado, y para que la persona reprendida corrija su conducta y para que nuestra actitud como líderes siga siendo de humildad y mucho amor.
Finalmente, quiero animar a aquellos que deben enfrentar este tipo de conversaciones y acciones en su liderazgo. Sé que tal vez esa conversación significó perder un amigo o amiga, o tal vez fuiste incomprendido, juzgado de legalista o de estar juzgando sin ser juez. Debes pensar que nuestra labor no sólo es anunciar sino también velar por el bienestar de una persona como de la colectividad si está siendo afectada.
Muchos no recibieron bien el mensaje de los profetas del Antiguo Testamento, a Juan el Bautista le cortaron su cabeza y al Señor Jesucristo lo crucificaron por su mensaje y acciones, siendo él mismo el Juez de todos.
Sigue con ánimo y con un corazón puro para con Dios.
Darío Iturra Nuñez
Director Ejec. De Evangelistas al Mundo






